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¡¡Granny squares!!

¿Han oído hablar o leído acerca de los granny square? Bueno, te cuento que son los clásicos cuadraditos tejidos a crochet, también llamados “cuadrados de la abuela”, con los que se hacen esos chales, frazadas, cojines y tantos otros elementos que hay en muchas casas y que generalmente tienen alguna cariñosa historia escondida.

Crear proyectos con granny square es entretenido y dinámico, porque se van tejiendo rápido y podemos alternar todos los colores que queramos e, incluso, hacerles distintos diseños. Son  increíbles todas las combinaciones que se pueden lograr y, lo mejor de todo, es un trabajo que nos da la posibilidad de utilizar los restos de lanas o algodones que nos sobraron de otros proyectos. En relación a este punto, te recomiendo algunos datos prácticos: selecciona las que tengan un mismo grosor, para que el tejido te quede parejo; aquellas, de las que dispongas de menor cantidad, déjalas para los centros, ya que así podrás repetir el color en varios cuadrados, dependiendo de qué puntos utilices en el centro (hasta hebras de 50 cm son ¡suficientes!); trata de armar un patrón de colores, para que el total de la obra quede armónico. Cuando tengas todos los cuadrados que necesites, únelos con el mismo crochet o con aguja, formando la pieza que quieras: un alegre chal, un cojín e, incluso, un lindo accesorio, como por ejemplo un bolso tipo hippie chic… ¡Súper a la moda!

Si quieres comezar a practicar estos granny, tenemos un kit especialmente para ello, con crochet de 6 números diferentes, más de 14 algodones de entretenidos colores y, lo mejor de todo, una guía con patrones para que comiences a realizar un lindo proyecto de granny square.

¡Y se me olvidada contarte! Aunque a algunos les parezca extraño, ¡jamás boto ni una hebra de lana o hilo sobrante! Las voy guardando en mi “bolsa de las hilachas”, jaja… Esta bolsa es, en realidad, una funda para cojín en la que voy depositando todos los restos de lanas que sobran de las costuras. Te sorprenderás cuántos despuntes quedan y cómo este pequeño cojín se va llenando. Así, cuando esté realmente “gordito”, lo cerraré y tendré un suave relleno de cojín. Esta fue una idea que me dio Martita, otra amante de las cosas hechas a mano.

 

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